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Banca de Jardín de Teca

Una banca de teca maciza de 150 cm que vive feliz a la intemperie, hecha para mañanas de jardín y vistas a la montaña.

Una banca sencilla y honesta para el jardín, el porche o la entrada del sendero: metro y medio de asiento, baja y firme, con el borde delantero suavizado para que siga cómoda mucho después de que se acabe el café. Está pensada para quedarse afuera: la teca es de las pocas maderas que de verdad mejora con el clima.

Las tablillas del asiento van con espigas pasadas y clavijas en las patas, así que el ensamble solo se aprieta con el movimiento de las estaciones. Sin acabado se platea con elegancia bajo el sol de las tierras altas; una mano de aceite al año conserva el tono dorado cálido. De cualquier forma, durará más que el jardín que la rodea.

Sobre esta pieza

Construida en el taller de madera junto al café, entre reparaciones de bicis y tazas de espresso, con teca cultivada en Panamá.

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